Raúl Castro, acusado por Washington: Cuba sale a las calles y Rubio habla de “fugitivo de la Justicia”
El Departamento de Justicia de EE.UU. señaló al exlíder cubano como responsable del derribo de avionetas en 1996 que causó cuatro muertos. Miles de cubanos marcharon en La Habana bajo el lema “Raúl es Raúl”, mientras La Habana acusa a Marco Rubio de preparar el terreno para una agresión militar.

Escribe: Victoria Basualdo

Raúl Castro, acusado por Washington: Cuba sale a las calles y Rubio habla de “fugitivo de la Justicia”

Foto por eitmedia

23/05/2026

La acusación formal del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996 desató esta semana una nueva crisis diplomática entre Washington y La Habana. El hecho, en el que murieron cuatro personas (tres ciudadanos estadounidenses y un residente permanente), vuelve al ojo público tres décadas después con una carga política renovada y en un contexto de máxima tensión.

 

La respuesta del gobierno cubano fue inmediata y masiva. Miles de personas se movilizaron este viernes en la Tribuna Antiimperialista “José Martí”, frente a la Embajada estadounidense en la capital cubana, bajo el lema “Raúl es Raúl”. El presidente Miguel Díaz-Canel encabezó la protesta junto a altos funcionarios, aunque el propio Raúl Castro no estuvo presente. Sí lo estuvieron dos de sus hijos: Alejandro Castro Espín y Mariela Castro Espín. El canciller Bruno Rodríguez calificó el proceso judicial de “farsa” y lo encuadró como una demostración de apoyo a la Revolución cubana.

 

Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio no dejó margen para la ambigüedad. Al referirse a la orden de arresto, afirmó que Castro “se ha convertido en un fugitivo de la Justicia estadounidense” y sostuvo que las pruebas en su contra son claras, citando una grabación de junio de 1996 en la que el entonces ministro de Defensa cubano habría reconocido haber dado la orden de derribar las aeronaves. Rubio fue más lejos y definió al régimen cubano como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, elevando el tono a un nivel que en La Habana leyeron como una señal de alarma.

 

El canciller Rodríguez respondió con dureza: acusó a Rubio de mentir para “instigar una agresión militar que provocaría el derramamiento de sangre de cubanos y estadounidenses”. Sostuvo que Cuba no es ni fue jamás una amenaza para Estados Unidos y que el verdadero agresor es Washington, que a través del bloqueo, las sanciones y el cerco energético lleva años castigando a la población cubana. Díaz-Canel, por su parte, dijo que la acusación “carece de basamento jurídico” y que busca justificar la presión contra la isla.

 

El episodio se produce en un contexto diplomático de por sí explosivo. Las relaciones entre ambos países ya se habían deteriorado tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por militares estadounidenses en Caracas en enero, un golpe directo al principal aliado regional de Cuba. A eso se sumaron versiones sobre negociaciones reservadas entre representantes cubanos y funcionarios del gobierno de Donald Trump, lideradas supuestamente por Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, conocido como “El Cangrejo”, quien también estuvo presente en la marcha de este viernes.

 

Esas negociaciones, que según funcionarios estadounidenses incluyeron reuniones con representantes del Departamento de Estado, quedaron ahora envueltas en incertidumbre. La acusación judicial y las nuevas acciones de inteligencia de Washington en la isla complican cualquier salida negociada y reavivan el interrogante que sobrevuela la región desde el arresto de Maduro: ¿buscará Estados Unidos capturar a Raúl Castro fuera de Cuba?

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