16/05/2026
El presidente estadounidense Donald Trump afirmó haber alcanzado "acuerdos comerciales fantásticos" y resuelto "muchos problemas" en su cumbre con el presidente chino Xi Jinping en Beijing, celebrada esta semana. Entre los temas centrales de la agenda figuraron el comercio bilateral, la crisis con Irán y las tensiones en torno a Taiwán, en una reunión que dejó resultados disímiles según cada parte.
El gobierno chino confirmó que hubo "resultados positivos" a través de un escueto comunicado, pero evitó referirse al delicado tema de la guerra con Irán. El canciller Wang Yi señaló que ambas delegaciones acordaron continuar implementando los consensos alcanzados en rondas anteriores y establecer un consejo comercial y uno de inversiones. En el plano económico, Trump aseguró que China planea comprar 200 aviones Boeing y miles de millones de dólares en soja y petróleo estadounidense.
Uno de los objetivos centrales del viaje era conseguir el respaldo de Xi para presionar a Teherán. Según declaró Trump a medios estadounidenses, el líder chino accedió a ayudar a reabrir el estrecho de Ormuz y confirmó que no venderá armas a Irán. Sin embargo, el gobierno de Beijing no realizó anuncios oficiales sobre ninguno de esos puntos, lo que generó cautela entre los analistas sobre el alcance real de los compromisos asumidos. China se ve directamente afectada por el bloqueo al estrecho, ya que más de la mitad del crudo que importa por vía marítima transita por allí.
El otro gran tema de la cumbre fue Taiwán. Xi advirtió a Trump que un mal manejo de ese asunto podría empujar a ambos países hacia un conflicto. El presidente estadounidense, por su parte, se mostró alineado con la postura china de evitar una declaración formal de independencia de la isla y reconoció que aún no había decidido nada sobre una eventual venta de armas a Taipéi. Desde la Oficina Presidencial taiwanesa, la portavoz Karen Kuo respondió que la cooperación con Washington en materia de defensa y seguridad se mantendrá firme, y remarcó que Taiwán es una nación soberana e independiente que no está subordinada a la República Popular China.
En ese marco, menos de 24 horas después de que Trump abandonara Beijing, el Kremlin anunció que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, viajará a la capital china el 19 y 20 de mayo para reunirse con Xi Jinping. La visita coincide con el 25º aniversario del Tratado de Amistad chino-ruso de 2001 y, según el comunicado oficial, incluirá conversaciones sobre temas bilaterales, cuestiones internacionales y regionales clave, y cooperación económica.
Las relaciones entre Moscú y Beijing se han estrechado notablemente desde la invasión rusa a gran escala de Ucrania en 2022, que aisló a Rusia en el plano internacional y profundizó su dependencia de China para el comercio, en un contexto de sanciones occidentales. En su último encuentro, en septiembre de 2025, Xi recibió a Putin como "viejo amigo", un tono marcadamente más cálido que el que mantuvo con Trump durante la cumbre de esta semana, donde evitó la palabra "amistad" y prefirió referirse a ambos países como "socios, no rivales". La secuencia de visitas posiciona nuevamente a Beijing en el centro, en un momento en que las grandes potencias pugnan por redefinir el orden internacional.