31/05/2026
La búsqueda de Agostina Vega terminó de la peor manera posible. Este sábado, tras una semana de rastrillajes, operativos y una investigación que fue sumando evidencias hora a hora, los restos de la adolescente de 14 años fueron hallados en un descampado cercano al barrio Ampliación Ferreyra, en el sudeste de la capital cordobesa. El cuerpo apareció desmembrado, en varias partes, entre los pastizales de una zona de más de 240 hectáreas ubicada a unos 12 kilómetros del centro.
El hallazgo se produjo pasadas las 14 horas, en el marco de un amplio operativo encabezado por el fiscal Raúl Garzón y con la presencia del ministro de Seguridad de la provincia, Juan Pablo Quinteros, y el jefe de Policía Marcelo Marín. La familia de la menor fue notificada momentos antes de que trascendiera públicamente. Su madre, que se encontraba en su domicilio, sufrió una descompensación y debió ser trasladada para recibir atención médica.
El camino hasta Ampliación Ferreyra fue trazado a partir de una prueba clave: una serie de videos captados por un domo policial ubicado a unos 400 metros del ingreso al barrio. Las imágenes muestran a un Ford Ka negro, prestado por su amante al principal sospechoso, Claudio Barrelier, ingresando al lugar el lunes 25 de mayo a las 11.45 y saliendo aproximadamente treinta minutos después. La triangulación de antenas telefónicas reforzó esa evidencia, ubicando el celular del acusado en el mismo sector y en el mismo horario.
Otra cámara lo había registrado previamente cargando en el baúl del auto un bidón de 20 litros y varias bolsas negras de consorcio. El vehículo fue secuestrado por la Justicia, aunque el ministro Quinteros confirmó que había sido lavado antes de ser peritado.
Barrelier, de 33 años y empleado municipal, había sido el último en ver a Agostina con vida. La noche del sábado 23 de mayo, la adolescente ingresó junto a él a su vivienda de barrio Cofico. Las cámaras de seguridad registraron ese momento y el rastreo tecnológico confirmó que el teléfono de la chica emitió señal desde ese domicilio durante cerca de tres horas. El fiscal Garzón señaló que la joven habría muerto en la madrugada del domingo 24.
El acusado reconoció ante la Justicia que Agostina estuvo en su casa, pero negó cualquier responsabilidad. Sin embargo, los investigadores encontraron numerosas contradicciones en sus declaraciones. Hasta el momento de hallarse el cuerpo, permanecía imputado por privación ilegítima de la libertad. Todo indica que la acusación se agravará a homicidio.
El perfil de Barrelier había generado preocupación desde el comienzo. Tenía una causa previa por privación ilegítima de la libertad contra su expareja, una joven que escapó de su casa desnuda y encintada, y estaba involucrado en una investigación por comercialización de licencias de conducir falsas. Había tenido además una relación sentimental con Melisa, la madre de Agostina. La propia adolescente lo llamó "el novio" de su mamá en un audio enviado a sus amigas el mismo día de su desaparición, en el que contaba que debía "escaparse" para encontrarse con él y "prepararle una sorpresa" a su madre.
El padre de la víctima, Gabriel Vega, exintegrante de la Policía de Córdoba, fue contundente: "El detenido no actuó solo, hay gente que fue cómplice". Dijo haber grabado una conversación con Barrelier antes de su detención y haber entregado ese material a la Justicia. La fiscalía, por su parte, no descartó la participación de otras personas y señaló que uno de los interrogantes pendientes es cuál fue el rol de la propietaria del Ford Ka.
Una amiga de Agostina aportó otro elemento que pesa sobre la conciencia de quienes la rodeaban. Contó que la chica le había pedido ayuda semanas antes: "Dijo que no sabía qué hacer, que necesitaba que la ayudáramos porque se estaba perdiendo, se estaba yendo por el mal camino". Agostina había dejado de ir al colegio tres semanas antes de desaparecer.
La investigación entra ahora en una nueva etapa. Quedan por responder, como dijo el propio fiscal Garzón, "los cómo y los por qué".