19/05/2026
Siete minutos. Eso duró la subasta del cuadro que se llevó la noche. "Número 7A, 1948", de Jackson Pollock, se vendió el lunes en Christie's por 181,2 millones de dólares, convirtiéndose en la cuarta obra más cara jamás vendida en subasta según el medio especializado Artnews. El número es difícil de dimensionar hasta que se lo compara con el anterior récord del artista: 61,2 millones de dólares, alcanzado en 2021. La jornada, que abrió la temporada de subastas de la casa en Nueva York, terminó acumulando una serie de marcas históricas que abarcaron desde el expresionismo abstracto hasta el muralismo mexicano.
La obra de Pollock es un lienzo en bruto de más de tres metros de ancho, apenas visto por el público antes de esta noche. Con salpicaduras, gotas y curvas negras realzadas por toques de rojo, encarna la técnica del goteo que convirtió al artista en una figura central del arte del siglo XX. Christie's la describió como el momento en que Pollock se liberó definitivamente de las ataduras de la pintura de caballete tradicional y produjo uno de los primeros cuadros verdaderamente abstractos de la historia del arte. La pieza formaba parte de la colección del magnate editorial Samuel Irving Newhouse, fallecido en 2017, quien reunió a lo largo de su vida obras de Picasso, Rothko y Jasper Johns, entre otros.
De la misma colección provino otra de las grandes cifras de la noche: "Danaïde", una cabeza en bronce del escultor rumano Constantin Brancusi, alcanzó los 107,6 millones de dólares, superando ampliamente su récord previo de 71,2 millones registrado en 2018. La pieza, realizada alrededor de 1913, evoca a la joven artista húngara Margit Pogany, a quien Brancusi conoció en París en 1910.
Mark Rothko también tuvo su momento: "No. 15 (Dos verdes y una franja roja)", de 1964, fue adjudicado por 98,4 millones de dólares, superando el anterior máximo del artista de 86,9 millones registrado en 2012. Joan Miró sorprendió con "Retrato de Madame K", vendido por 53,5 millones, más del doble de la estimación más optimista, que era de 35 millones, y muy por encima de su récord previo de 37 millones. La pieza de 1924, en la que el catalán exploró el deseo y la feminidad en su transición hacia el surrealismo, fue una de las grandes sorpresas de la velada.
Pablo Picasso tuvo una presencia extensa aunque más irregular. "Tête de femme (Fernande)", un busto de bronce de 1909 que retrata a su pareja de entonces, quedó por debajo de su estimación de 60 millones al venderse por 48,3 millones. Otras piezas del malagueño, como "Homme à la guitare" y "La femme enceinte", alcanzaron 40,8 y 22,4 millones respectivamente.
Pero los dos números más impactantes de la temporada los protagonizaron Gustav Klimt y Frida Kahlo. "El retrato de Elisabeth Lederer", pintado entre 1914 y 1916, se vendió por 236,4 millones de dólares, convirtiéndose en la segunda obra más cara jamás vendida en subasta. Y "El sueño (la cama)", autorretrato de 1940 de Frida Kahlo, alcanzó los 54,6 millones, estableciendo el récord absoluto para una obra vendida por una artista mujer.
Una noche, decenas de cifras impensadas hasta hace muy poco, y un mercado del arte que sigue escalando sin señales visibles de freno.