La crisis del suicidio adolescente en Argentina: un reclamo urgente por salud mental en ámbitos académicos
El trágico fallecimiento de Matías Rolfi, un estudiante de Nutrición de 27 años de la UBA que se quitó la vida tras caer desde el segundo piso de la Facultad de Medicina, vuelve a la agenda nacional esta problemática lamentablemente, creciente y cada vez mas evidente : la crisis de salud mental en los jóvenes argentinos y las falencias en la prevención del suicidio en el ámbito universitario y social.

Escribe: Amelia Rios Federik

La crisis del suicidio adolescente en Argentina: un reclamo urgente por salud mental en ámbitos académicos

FACULTAD DE MEDICINA DE LA UBA

09/11/2025

Matías, de 27 años, quien padecía del espectro autista, se veía atravesado por un ambiente hostil en la Facultad de Medicina, donde sus allegados catalogan que era víctima de bullying tanto por parte de los profesores como de sus propios compañeros. Circunstancia que implícitamente colaboró con su estado anímico y la propia atmósfera de la carrera, precisamente el mismo lugar donde decidió quitarse la vida.

 

Su muerte ocurrió el viernes pasado alrededor de las 18:00 horas en el edificio de la Facultad de Medicina, ubicado en la calle Uriburu al 900. Matías cayó desde el segundo piso del edificio y fue hallado en el pulmón de la escalera del subsuelo con heridas graves, siendo trasladado al Hospital Fernández, donde falleció poco después debido a la gravedad de las heridas.  

Las causas de la muerte están bajo investigación y es difícil poder delegarlas únicamente a la institución y sus condiciones, pero es sabido que no se encontraron signos de lucha ni indicios de violencia; debido a esto se baraja la hipótesis de que se trató de un acto voluntario.  

Su caso, lamentablemente, no es aislado en un país donde el suicidio es la segunda causa de muerte entre adolescentes de 10 a 19 años, y donde las tasas de mortalidad por suicidio juvenil han crecido de forma alarmante en las últimas décadas.

 

De acuerdo con la investigación "El suicidio en la adolescencia. Situación en la Argentina" (UNICEF, 2019), el suicidio adolescente ha mostrado una tendencia creciente, triplicando las tasas de mortalidad desde principios de los años 90. En la franja de 15 a 19 años, la tasa alcanza 12,7 suicidios por cada 100.000 habitantes. Datos oficiales publicados

recientemente, entre abril de 2023 y abril de 2025 se notificaron 15.807 intentos de suicidio en el país, lo que representa un promedio de 22 episodios diarios. De estos, un 30% corresponde a adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años.  

 

También, la Sociedad Argentina de Pediatría señala que representa alrededor del 33% de las muertes por causas externas en adolescentes de 15 a 19 años.  

Este incremento en la mortalidad por suicidio se observa en múltiples provincias del país, con particular incidencia en localidades pequeñas y medianas donde la accesibilidad a servicios de salud mental es limitada. Además, existe una brecha significativa de género en las tasas de suicidio consumado, siendo las tasas en varones considerablemente superiores a las de mujeres, aunque estas últimas presentan más intentos no consumados.

¿Qué está fallando?

 

A pesar de la existencia de marcos legales como la Ley Nacional de Prevención del Suicidio (Ley 27.130) y planes nacionales de salud mental, la atención universitaria y comunitaria muestra múltiples falencias. Según expertos, "la falta de coordinación, articulación intersectorial y formación continua de los recursos humanos en salud, educación y seguridad limita la eficacia de la prevención y atención integral de adolescentes en riesgo".  

La carga burocrática y la falta de políticas integrales y presupuestos sostenidos agravan esta situación. En palabras de un estudio de UNICEF (2019), “la falta de coordinación intersectorial, interministerial y comunitaria dificulta la implementación de programas continuos y adaptados a las necesidades específicas de cada comunidad y población.”  

La universidad como espacio formativo consta del deber social de ser un escenario en el que se hable de prevención y acompañamiento, pero en muchos casos, como en el de Matías, el mismo ambiente por su propia naturaleza social puede dar lugar a la exclusión para estudiantes con situaciones distintas a las del  promedio.

 

El Centro de Estudiantes de Ciencias Médicas de la UBA y organizaciones civiles reclaman no únicamente un aumento en la oferta de espacios de contención psicológica y políticas públicas que garanticen la salud mental puntualmente en jóvenes con condiciones vulnerables, sino que también se alza el reclamo por un cambio urgente en el trato docente-alumno en la institución; ya que el mismo reclamo es regular y ya se habia denunciado.Mas aun luego del suicidio de Matías, que está de cierta manera analogado a su situación académica, debido a que aparentemente la decisión fue tomada luego de desaprobar un examen de fisiología que había fallado en  varias oportunidades; según su hermana Rocío, quien también era su compañera de carrera, con la cual sostenía un vínculo estrecho de hermandad en el que se apoyaban mutuamente y compartían sueños y proyectos.

Propuestas 

Las investigaciones insisten en superar la “fragmentación institucional y la falta de profesionales especializados”. Por eso, proponen crear redes entre salud, educación, protección social y comunidad (UNICEF, 2019). Se destaca la necesidad de:

 

- Formalizar programas de prevención con protocolos claros en universidades y escuelas.  

 

- Capacitar a docentes y personal de salud para detectar señales tempranas de suicidalidad.  

 

- Crear espacios para que los adolescentes puedan expresar sus vivencias y necesidades.  

 

- Sensibilizar a la sociedad y combatir el estigma asociado al suicidio con campañas públicas.  

- Mejorar los sistemas de registro, monitoreo y seguimiento de casos para diseñar políticas basadas en evidencia.

 

El paso de Matías Rolfi por la universidad pública dejó una profunda huella y su historia visibiliza la urgente demanda que existe en Argentina por políticas efectivas de salud mental, especialmente en el ámbito académico. ""El suicidio joven debe encararse desde una perspectiva multidimensional, integrando los factores individuales, sociales y estructurales que inciden en la vulnerabilidad," concluye el estudio de UNICEF (2019).

 

Ante esta situación, se vuelve imprescindible que las autoridades universitarias y sanitarias actúen con responsabilidad, implementando acciones rápidas y sostenibles para evitar que tragedias de esta magnitud se repitan.


 

 

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