El desempleo juvenil en Argentina duplica el promedio mundial
La tasa de desempleo juvenil en Argentina se mantuvo elevada en 2024, con alrededor de un 21,2 % de jóvenes de entre 15 y 24 años que forman parte de la fuerza laboral sin conseguir empleo, según datos de indicadores internacionales del Banco Mundial.

Escribe: Victoria Basualdo

El desempleo juvenil en Argentina duplica el promedio mundial

Foto por El Destape

31/01/2026

Esta cifra está muy por encima de las estimaciones globales más recientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que sitúan la tasa de desempleo juvenil en aproximadamente 12,3 % para 2026, una proporción menor a la mitad de la argentina. Además, a nivel mundial el desempleo general se mantiene cerca del 4,9 % en 2026, aunque con persistencia de dificultades de empleo para jóvenes. Estos números reflejan que, aunque la economía global muestra señales de estabilidad en el empleo, los jóvenes siguen enfrentando barreras para acceder a trabajo decente.

Una de las principales causas del desempleo juvenil en Argentina es la falta de experiencia laboral, que limita la competitividad de los jóvenes frente a trabajadores más asentados, lo que es consistente con análisis de mercados laborales emergentes. Esta falta de experiencia se combina con una educación que no siempre se alinea con las demandas del mercado laboral, lo que dificulta la transición entre el estudio y el empleo formal. Además, la economía argentina ha transitado periodos de crecimiento lento o nulo, lo cual reduce la creación de empleo formal, especialmente para quienes recién ingresan al mercado. En muchas ocasiones, las empresas prefieren contratar trabajadores con trayectoria previa, dejando de lado a los jóvenes. La alta incidencia de empleo informal, que afecta de manera desproporcionada a trabajadores jóvenes, también aumenta el riesgo de precariedad laboral. Todos estos factores confluyen para hacer que el desempleo juvenil sea estructuralmente más alto en Argentina que en el promedio de países del mundo.

Los jóvenes sin empleo formal enfrentan mayores barreras para independizarse económicamente, lo que puede postergar decisiones como estudiar más, mudarse o formar una familia. La ausencia de un primer empleo sostenido también limita la acumulación de experiencia, lo que puede generar efectos negativos a largo plazo en carreras profesionales enteras. A nivel social, un nivel alto de desempleo juvenil está asociado con mayores niveles de precariedad, informalidad y vulnerabilidad económica. El reporte de la OIT advierte además que millones de jóvenes en el mundo se encuentran fuera del sistema educativo y laboral (los llamados “NINI”), algo que afecta especialmente a regiones con mercados laborales más frágiles. En Argentina, la combinación de desempleo juvenil y empleo informal profundiza la desigualdad y limita el crecimiento inclusivo. Por eso, el desempleo juvenil es un desafío que va más allá de la cifra inmediata y tiene repercusiones socioeconómicas profundas.

Comparado con otros países y regiones, la realidad del empleo juvenil en Argentina se diferencia notablemente de los promedios globales y de muchos países desarrollados. La OIT señala que, en promedio, los jóvenes de 15 a 24 años enfrentan tasas de desempleo más altas que los adultos, pero en muchos países de la OCDE ese porcentaje ronda alrededor del 11 – 12 %, lo que aún es alto pero significativamente menor que en Argentina. En Europa, por ejemplo, países como España muestran tasas globales de desempleo relativamente bajas, aunque con tasas de paro juvenil más altas que el promedio europeo, alrededor de un 23 % al cierre de 2025. En contraste, economías con estructuras más dinámicas y políticas activas de empleo suelen tener mejores resultados en la inserción juvenil. Estas comparaciones resaltan que la alta tasa de desempleo juvenil en Argentina no es un fenómeno universal, sino un resultado de factores económicos y estructurales locales. Además, la proyección global estable de la OIT indica que la juventud enfrenta desafíos persistentes en todo el mundo, aunque con variaciones marcadas entre países.

En regiones como Latinoamérica y el Caribe, aunque se observan mejoras en algunas tasas de empleo, persiste un alto nivel de trabajo informal, lo que agrava la precariedad. Por eso, tanto Argentina como varios países de la región requieren políticas públicas focalizadas para mejorar las oportunidades laborales de los jóvenes. Entender estas proyecciones es clave para diseñar estrategias sostenibles que permitan a las nuevas generaciones integrarse al mercado laboral de manera formal y con derechos.

Te puede interesar