2025 fue uno de los años más cálidos registrados
Los datos científicos de 2025 confirman un aumento de la temperatura global y una mayor frecuencia de eventos climáticos extremos a escala mundial.

Escribe: Victoria Basualdo

2025 fue uno de los años más cálidos registrados

Foto por climate.copernicus

30/12/2025

Según la colaboración World Weather Attribution (WWA), las temperaturas globales de 2025 están entre las tres más altas registradas en la historia moderna. Esta situación marca la primera vez que el promedio de temperatura de tres años consecutivos (2023–2025) supera el umbral de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales fijado en el Acuerdo de París. Ese umbral es considerado crítico por científicos porque por encima de él los impactos climáticos severos aumentan considerablemente. La causa principal de este calentamiento persistente es la emisión continuada de gases de efecto invernadero por la quema de combustibles fósiles como petróleo, gas y carbón. La mayoría de los expertos coinciden en que sin reducciones rápidas y profundas de emisiones será muy difícil revertir esta tendencia.

Los científicos han documentado que 2025 no solo fue extremadamente cálido, sino que también se caracterizó por numerosos fenómenos meteorológicos extremos vinculados al calentamiento global. La WWA identificó 157 eventos climáticos severos que cumplieron criterios de impacto significativo, como causar más de 100 muertes o afectar a gran parte de una población, y analizó en detalle 22 de ellos. Entre estos estaban olas de calor extremas, incendios forestales, inundaciones devastadoras y ciclones intensos, muchos de los cuales superaron en frecuencia o intensidad lo que sería normal sin el calentamiento global. Expertos señalaron que muchas olas de calor ocurrieron con probabilidades hasta 10 veces mayores debido a la influencia humana en el clima. Además, los eventos extremos no se limitaron a una región. Afectaron continentes enteros desde Europa hasta Asia, América y África.

Las olas de calor fueron, de hecho, los fenómenos más mortíferos del año en muchas regiones del planeta, según informes recientes. Por ejemplo, se observó que áreas de Sudán del Sur, Burkina Faso, México y partes de Europa experimentaron temperaturas con efectos directos en la mortalidad humana y en la infraestructura local. En algunos casos, los registros de calor se mantuvieron durante semanas, lo que incrementó el estrés térmico en población y sistemas de salud. Estas olas de calor extremas contribuyeron directamente a miles de muertes y a una mayor presión sobre los servicios de emergencia y salud pública. Además, la sequía prolongada que acompañó a algunas de estas olas facilitó grandes incendios forestales en regiones como el sur de Europa. La WWA y otras entidades científicas han sido claras en que estos fenómenos son cada vez más probables y frecuentes por el calentamiento global impulsado por actividades humanas.

Los impactos del calentamiento no se limitan al calor extremo, sino que incluyen también eventos de precipitación intensos y peligrosos. En 2025 hubo inundaciones severas en regiones como México e India, desencadenadas por lluvias torrenciales que superaron los patrones históricos típicos. En varios casos, estas inundaciones causaron desplazamientos de población y daños materiales cuantiosos, y en algunos países se declararon emergencias. Los científicos han señalado que a medida que la atmósfera se calienta, puede contener más humedad, lo que intensifica los eventos de lluvia extrema en algunas regiones. Así, el cambio climático actúa no solo aumentando las temperaturas, sino también alterando los patrones hidrológicos globales.

Además del calor y las lluvias intensas, 2025 también presentó otros fenómenos vinculados al cambio climático, como prolongadas sequías y ciclones destructivos. Por ejemplo, ciclones como el supertifón Fung-wong obligaron a evacuar a más de un millón de personas en Filipinas, mientras que sequías prolongadas facilitaron incendios forestales de gran escala en países mediterráneos. La frecuencia y severidad de estos fenómenos han sido asociadas por los científicos con la acumulación de calor adicional en los océanos y la atmósfera.

Científicos y organizaciones internacionales hacen un llamado a políticas más ambiciosas de reducción de emisiones, adaptación y financiamiento climático, para evitar que los impactos actuales se intensifiquen aún más. Esto incluye acelerar la transición energética, proteger ecosistemas que absorben carbono y mejorar la infraestructura para enfrentar fenómenos extremos.

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