18/04/2026
Según la encuesta de Zubán Córdoba realizada entre el 1 y el 3 de abril sobre 2.200 casos en todo el país, el 60,7 por ciento de los argentinos no votaría hoy la reelección de Javier Milei, mientras que apenas el 29,4 por ciento lo haría y un 10 por ciento no tiene posición definida. En la misma línea, la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés precisa que la insatisfacción con la marcha general del país alcanza al 68 por ciento de los encuestados, y que la aprobación presidencial cayó al 36 por ciento, tres puntos menos que en marzo.
El rechazo al gobierno no es difuso ni caprichoso: tiene una estructura clara y está anclado en la experiencia concreta de gestión. Según Zubán Córdoba, el principal motivo por el que el 60,7 por ciento no volvería a votar a Milei es la mala gestión económica, señalada por el 47 por ciento de ese grupo. Le sigue el incumplimiento de las promesas electorales, con el 24,7 por ciento, y en tercer lugar aparece con fuerza creciente la corrupción, mencionada por el 21,5 por ciento. Esta última variable dialoga directamente con el impacto público de las controversias recientes, el caso Adorni, el escándalo LIBRA y el caso ANDIS que, según la propia consultora, contribuyeron a erosionar la credibilidad del oficialismo más allá de su núcleo duro de apoyo.
El desgaste también se detecta puertas adentro del propio espacio. Entre quienes votaron a Milei en el balotaje de 2023, el 33,9 por ciento declaró haber reducido o directamente retirado su apoyo. Las razones que esgrimen son las mismas que el conjunto de la sociedad: la situación económica encabeza con el 47,7 por ciento, seguida por las promesas incumplidas (18,9 por ciento) y los casos de corrupción (12,7 por ciento). El núcleo que todavía lo sostiene se apoya principalmente en la confianza en su liderazgo (47 por ciento) y en el rechazo al peronismo (21,6 por ciento), lo que indica, según los analistas, que una parte relevante de su base responde más al antiperonismo identitario que a la adhesión al proyecto libertario en sí mismo.
La encuesta de la Universidad de San Andrés suma otra dimensión preocupante para el gobierno: el cambio en el ranking de preocupaciones económicas. La falta de trabajo resulta el principal problema del país con un 40 por ciento, cuatro puntos más que en marzo, seguida de cerca por los bajos salarios con el 39 por ciento y la corrupción con el 38 por ciento. La inflación, que había perdido centralidad, volvió al radar de las principales inquietudes con un 20 por ciento. Este corrimiento en las preocupaciones de la ciudadanía es significativo: ya no se trata únicamente de cuánto suben los precios, sino de cuánto rinde el ingreso y qué tan firme se percibe el mercado laboral.
A ese cuadro se le suma un creciente pesimismo, tanto hacia el pasado como hacia el futuro. El 56 por ciento de los encuestados por UDESA tiene una visión retrospectiva negativa, siente que el país está peor que hace un año, y el 43 por ciento cree que la situación empeorará en el próximo año, con un aumento del pesimismo en todos los segmentos. Hasta hace poco, incluso en medio de la crisis, el gobierno conservaba como activo la expectativa de que el futuro podía ser mejor. Ese colchón de optimismo, que fue uno de los pilares de su sostenimiento político, comenzó a desvanecerse. Y el desgaste alcanza también a las figuras de comunicación: Adorni sufrió la mayor caída en imagen positiva del gabinete (9 puntos) y acumula el diferencial más negativo (-51 por ciento), seguido por Karina Milei (-50 por ciento).
Zubán Córdoba advierte que el 62,4 por ciento de los encuestados considera que la Argentina necesita un candidato nuevo, que no esté vinculado con ninguno de los partidos actuales. El 60,3 por ciento, además, opina que la oposición a Milei está desorganizada. Todos los dirigentes políticos medidos por UDESA mantienen un diferencial de imagen negativo, aunque entre los opositores Axel Kicillof lidera con un 31 por ciento de imagen positiva y Myriam Bregman lo secunda con el 29 por ciento. Los datos, en suma, retratan una sociedad con mayoría crítica del gobierno, pero todavía sin una alternativa que logre condensar ese descontento.