El petróleo se desploma más de 10% tras la reapertura del estrecho de Ormuz y baja a los US$90
El anuncio de Irán de habilitar nuevamente el tránsito por el estrecho de Ormuz, en el marco de una tregua en Medio Oriente, provocó una fuerte caída del precio del crudo a nivel global. Los mercados reaccionaron con alivio, aunque persisten dudas sobre la estabilidad del acuerdo y el suministro energético.

Escribe: Santiago Saenz Rozas

El petróleo se desploma más de 10% tras la reapertura del estrecho de Ormuz y baja a los US$90

El 20% del petróleo que se comercializa en el mundo pasa por el estrecho de Ormuz

18/04/2026

El precio internacional del petróleo registró una caída superior al 10% y volvió a ubicarse por debajo de los US$90 por barril, tras el anuncio de la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio energético mundial. La decisión, adoptada por Irán en el marco de una tregua en Medio Oriente, generó una rápida reacción en los mercados y puso fin, al menos de forma momentánea, a la escalada de precios impulsada por el conflicto.

 

El barril de Brent, referencia en Europa, llegó a descender hasta la zona de los US$85, mientras que el WTI estadounidense también registró fuertes bajas y se acercó a los US$80. La magnitud del retroceso marcó uno de los movimientos más abruptos de los últimos meses, luego de que semanas atrás el crudo superara los US$100 ante el temor de una interrupción prolongada del suministro.

 

El detonante de la caída fue la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa a nivel mundial. Durante el conflicto, el bloqueo de este paso había generado un fuerte impacto en el abastecimiento global, impulsando los precios y alimentando temores de una crisis energética de alcance internacional.

 

La decisión de Irán se enmarca en un alto el fuego alcanzado tras semanas de enfrentamientos en la región. Según se informó, la reapertura del corredor marítimo será temporal y estará sujeta a la continuidad de las negociaciones entre las partes involucradas. En ese contexto, si bien el anuncio fue interpretado como una señal de distensión, el escenario sigue siendo frágil y dependiente de la evolución política y militar.

 

La reacción del mercado fue inmediata. En cuestión de minutos tras conocerse la noticia, los precios del petróleo registraron caídas bruscas poco habituales para este tipo de activos. En paralelo, el gas natural también mostró descensos, aunque de menor magnitud, reflejando una reducción en la percepción de riesgo sobre el suministro energético global.

 

El impacto no se limitó al sector energético. Las bolsas internacionales reaccionaron positivamente ante la caída del crudo, con subas en los principales índices europeos que rondaron el 2%. La baja en los precios de la energía fue interpretada como un alivio para la inflación y para los costos de producción, lo que impulsó el optimismo en los mercados financieros.

 

Sin embargo, no todos los sectores se beneficiaron. Las empresas petroleras registraron caídas en sus cotizaciones bursátiles, afectadas por la baja del precio del crudo. En contraste, compañías vinculadas al consumo y la industria mostraron mejoras, favorecidas por la perspectiva de menores costos energéticos.

 

El desplome del petróleo se produce luego de semanas de alta volatilidad, marcadas por la escalada del conflicto en Medio Oriente. A comienzos de abril, el bloqueo del estrecho de Ormuz había impulsado el precio del barril por encima de los US$100, en un contexto de incertidumbre sobre el suministro y tensiones geopolíticas crecientes.

 

La interrupción del tránsito marítimo en esa zona fue considerada una de las mayores disrupciones energéticas recientes, con una fuerte reducción del flujo de buques y un impacto directo en los mercados globales. La dependencia del estrecho de Ormuz como ruta clave para el comercio de petróleo y gas lo convierte en un punto crítico cuya estabilidad condiciona el comportamiento de los precios internacionales.

 

Pese a la caída reciente, analistas advierten que los precios actuales todavía se mantienen por encima de los niveles previos al inicio del conflicto. Esto refleja que, aunque el anuncio de reapertura alivió tensiones, los riesgos estructurales persisten, incluyendo posibles interrupciones logísticas, daños en infraestructuras y la fragilidad del acuerdo de alto el fuego.

 

Además, la reapertura del estrecho se produce en un contexto de negociaciones aún abiertas y con medidas de control en la zona, lo que podría limitar la normalización total del tránsito marítimo en el corto plazo. La presencia militar en la región y las diferencias entre las potencias involucradas continúan siendo factores de incertidumbre.

 

En este escenario, el comportamiento del petróleo en los próximos días dependerá en gran medida de la evolución del conflicto y de la estabilidad de la tregua. Una eventual escalada podría revertir la tendencia bajista y volver a presionar los precios al alza, mientras que una consolidación del alto el fuego podría estabilizar el mercado e incluso profundizar la caída.