12/05/2026
Desde el mediodía, columnas de estudiantes, docentes y trabajadores comenzaron a avanzar hacia el centro de Buenos Aires. Tres horas antes del acto formal, las arterias que rodean Plaza de Mayo ya mostraban una marea humana que no dejaba lugar a dudas sobre el alcance de la convocatoria. A las 17, la plaza entonó el Himno Nacional. A las 18, comenzaron los discursos.
La jornada fue organizada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Frente Sindical de las Universidades Nacionales. La movilización se replicó en al menos siete ciudades de la provincia de Buenos Aires y en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Tucumán, Salta, Jujuy y Tierra del Fuego, entre otras provincias.
El documento leído en el acto central, a cargo de representantes estudiantiles, fue contundente: las transferencias a universidades nacionales registraron una caída real acumulada del 45,6% entre 2023 y 2026, los salarios universitarios se encuentran en su nivel más bajo de los últimos 23 años y, desde el inicio de la gestión libertaria, se perdió el equivalente a casi nueve meses de transferencias. "Esta situación ubica a los salarios universitarios en los más bajos del Estado nacional y los más bajos de América Latina", señalaron los organizadores.
Franco Bartolacci, presidente del CIN y rector de la Universidad Nacional de Rosario, resumió el reclamo con una frase que condensó el espíritu de la tarde: "Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada". Bartolacci subrayó que la Ley de Financiamiento Universitario es una normativa razonable que, según sus palabras, no compromete fiscalmente al Estado y ofrece respuestas concretas al sector. Advirtió sobre el riesgo de sentar precedentes peligrosos si el Ejecutivo sigue eligiendo qué leyes cumple y cuáles ignora, y defendió la universidad pública como el instrumento que permite a los hijos de trabajadores convertirse en ingenieros, médicos o científicos.
Anselmo Torres, rector de la Universidad Nacional de Río Negro y vicepresidente del CIN, fue más directo aún: "Está en riesgo la democracia, la plena vigencia del Estado de Derecho". Torres denunció que restringir el derecho a protestar, desconocer leyes aprobadas por el Congreso y desoír fallos judiciales son amenazas directas al sistema democrático. "Exigimos que el Gobierno cumpla con la ley de financiamiento universitario, la voluntad democrática del Congreso y las decisiones de la Justicia", dijo ante la multitud.
El documento incluyó también un pedido explícito a la Corte Suprema: que "acompañe el clamor de las plazas de toda la república" y no permita que el Ejecutivo continúe incumpliendo la norma. La cautelar que ordenaba la actualización de salarios y becas fue suspendida tras la presentación de un recurso federal extraordinario por parte del Gobierno, y la decisión final quedó pendiente del máximo tribunal.
Frente a la movilización, el Gobierno respondió con críticas. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, calificaron la marcha como "completamente política" y afirmaron que la única ley que piensan cumplir es "la de presupuesto". Desde La Libertad Avanza emitieron un comunicado en el que describieron la protesta como "una marcha política opositora", aunque reconocieron que la mayoría de los manifestantes tenía un reclamo legítimo.
Entre quienes marcharon, las historias personales reflejaron la dimensión humana del conflicto. Luna Álvarez, de 18 años, estudiante de Psicología en la UBA, explicó su presencia con sencillez: "Venimos a pedir que cumpla la ley". Luciana, que llegó desde Haedo en tren y colectivo, contó que es la primera generación universitaria de su familia. Esteban da clases ad honorem en la Facultad de Ciencias Económicas y vino a "devolverle algo a la universidad". Ana Clara Gómez, contadora graduada de la UBA, resumió lo que muchos padres sienten: "Vine para garantizarles que puedan estudiar, tener una profesión y vivir de eso en el futuro, como lo hicimos nosotros".
La CGT y las dos CTA también participaron con sus columnas, sumando su respaldo a la recomposición salarial y al financiamiento de los hospitales universitarios. Sobre el escenario, la consigna que mejor sintetizó la tarde fue la que gritaron miles de voces al unísono: "Ley que se vota, ley que se cumple".