San Pedro arrasado por la inseguridad: una familia trabajadora lo perdió todo a raíz de un acto de crueldad e impunidad.
Delincuentes ingresaron por la fuerza a la vivienda de una familia de trabajadores y se llevaron casi todas sus pertenencias, en un contexto de robos reiterados que mantiene en ascuas a los barrios de San Pedro. Vecinos y conocidos denuncian la sensación de impunidad y exigen respuestas urgentes por parte de las autoridades.

Escribe: Amelia Rios Federik

San Pedro arrasado por la inseguridad: una familia trabajadora lo perdió todo a raíz de un acto de crueldad  e impunidad.

Pruebas

13/12/2025

La familia Ávalos, de San Pedro, denunció que delincuentes ingresaron a su vivienda el domingo 7 de diciembre, alrededor de las 23:30, y hasta casi las 2:00 se llevaron prácticamente todo lo que había en el interior, desde objetos de valor hasta elementos de uso cotidiano, para luego irse dejando destrozados los muebles y camas. Este hecho se suma a una serie de robos y situaciones de inseguridad que vienen golpeando a distintos barrios de la ciudad, alimentando la sensación de desamparo de la cual nadie se puede recuperar.

 

Los acusados son: Isaías Luppi, Manuela Paz, Nicolás Balcaza, “El Chaco”; Andrés Benítez; Horacio Rubén Benítez, “El Pochola”; y Emilio Benítez, todos residentes de la zona.

 

Según el relato de las víctimas, los delincuentes aprovecharon la ausencia de los miembros de la familia, que estaban pasando un fin de semana en la Capital Federal, para forzar el ingreso a la casa y así poder tener pase libre a cada ambiente del hogar en busca de elementos de valor. 

 

Al regresar, los dueños de casa se encontraron con el lugar revuelto y con la constatación de que les habían robado desde electrodomésticos hasta pertenencias infantiles de la criatura. No discriminaron pertenencias: incluso se llevaron las herramientas de trabajo de uno de los progenitores, elementos indispensables para su vida diaria y su ejercicio laboral.

 

Es evidente que el impacto estuvo lejos de ser solamente económico: el sentimiento de vulnerabilidad de saber que desconocidos recorrieron y vaciaron un espacio íntimo, que se alimentó en el seno de la unión y la dedicación familiar, es atroz. 

 

Se dejó un hogar destruido, pero una familia que debe recomponerse aún más.

 

El caso no es aislado. En los últimos meses, vecinos de diferentes barrios de San Pedro vienen denunciando una seguidilla de robos en viviendas, comercios y hasta en la vía pública, con modalidades que van desde el hurto hasta el ingreso a domicilios. En las redes sociales y grupos comunitarios se multiplican los relatos de hechos similares, que muestran un patrón de acción delictiva y una creciente preocupación por la falta de controles y de presencia preventiva del Estado.

 

Los habitantes de la zona señalan que, aun cuando se realizan las denuncias correspondientes, rara vez hay respuestas rápidas o resultados concretos en las investigaciones. 

 

Frente a este panorama, los vecinos reclaman mayor presencia policial, políticas de prevención más efectivas y un compromiso real por parte de las autoridades judiciales y políticas para frenar esta brusca escalada de violencia y robos.

 

El testimonio de Priscila, Hija de la familia afectada.

“Esta gente que hizo esto es conocida acá en San Pedro por estar metida en estas cosas. No es rumor, no es comentario: los conocemos hace años, sabemos cómo viven y en las cosas en las que están metidos. Necesito que se vea quiénes son, cómo son sus caras. Necesito hacerlo público, porque nadie merece pasar por esto y el silencio no ayuda”.

 

La madre de una de las víctimas se acercó a la familia con cajas llenas de sus pertenencias, con la intención de preguntarles si esas cosas eran, en efecto, suyas. Priscila reconoció rápidamente no solo unas copas, sino también la ropa de su sobrina.“Están todas las cosas dentro de la casa de mi hija”, afirmó la madre

 

. “La policía misma fue testigo de todo ese momento en el que vino la misma madre a darnos una mano,, pero aun no se dio la orden de allanamiento por parte de la fiscalía para la casa a la que fueron trasladadas las cosas”, especificó Priscila. “La policía hizo hasta donde pudo, pero todo el costado judicial está siendo un lío, la Justicia no está haciendo nada.“Hubo múltiples amenazas, ellos están armados y, a pesar de las múltiples denuncias y de que se está al tanto, ellos aún vagan impunes, sin problema alguno. Eso es lo peor: que se nos burlan en la cara”.

Mientras la familia intenta recomponerse del golpe económico y emocional que significó perder lo que construyó con años de trabajo, el barrio entero vuelve a preguntarse hasta cuándo deberá convivir con una inseguridad que, por desgracia, ya forma parte de la vida cotidiana. La respuesta, coinciden los vecinos, no puede seguir demorándose de esta manera: se necesitan medidas concretas y coordinadas para que los barrios de San Pedro dejen de ser territorio liberado para el juego del delito.