28/03/2026
Nahir Galarza volvió a quedar en el centro de la escena este martes tras salir de la Unidad Penal de Paraná para viajar de urgencia a Gualeguaychú, en el marco de una autorización judicial excepcional. El traslado se produjo por una situación familiar delicada: la joven condenada por el crimen de Fernando Pastorizzo pudo despedirse de su abuela materna, que atraviesa un cuadro de salud crítico.La salida de Galarza no implicó ningún cambio en su situación penal. Se trató de un permiso puntual, otorgado bajo custodia y por razones 100% humanitarias, que le permitió trasladarse durante algunas horas hasta su ciudad natal. Luego del encuentro familiar, regresó al penal donde cumple prisión perpetua.
El episodio claramente reabrió el interés público sobre una de las causas más resonantes de los últimos años en la Argentina. Nahir Galarza fue condenada en 2019 por el asesinato de Fernando Pastorizzo, ocurrido en diciembre de 2017 en Gualeguaychú, y desde entonces permanece detenida. Su caso tuvo una fuerte repercusión mediática, ya que inclusive en el año 2024 se realizó una película estilo documental acerca del caso, así como en el ámbito judicial y social.
Según la información publicada por distintos medios locales , el viaje se realizó con fuerte custodia y por un tiempo acotado. La visita a su abuela duró alrededor de una hora y estuvo motivada por la gravedad del estado de salud de la mujer, una situación que habría sido informada a la Justicia para solicitar la autorización. Queda clarísimo que la medida fue excepcional y no modificó ni modificará las condiciones de Galarza.
Su traslado no puede leerse como un beneficio penitenciario ni como una flexibilización de su condena. Fue, en realidad, una salida excepcional vinculada a una urgencia familiar. Ese tipo de permisos, aunque poco frecuentes, pueden ser concedidos cuando existen razones humanitarias debidamente acreditadas y siempre con supervisión de las autoridades penitenciarias y judiciales.
Sin embargo, Galarza volvió a Gualeguaychú, la ciudad donde ocurrió el crimen que marcó su vida pública y judicial. Cada movimiento suyo fuera del penal vuelve a activar la memoria de un caso que tuvo enorme exposición mediática y que aún sigue presente en la conversación pública. El nombre de Nahir Galarza se volvió sinónimo de uno de los expedientes criminales más comentados del país, ya que es la perpetua más joven en la historia del país.
En los últimos años, su situación en prisión también fue objeto de múltiples versiones, especulaciones y coberturas periodísticas sobre posibles beneficios, cambios de régimen o eventuales salidas anticipadas. Sin embargo, en este caso la salida estuvo vinculada de manera concreta a un hecho familiar puntual y no a una revisión de la condena.Aun así, esta vez el eje estuvo puesto en la dimensión humana de la situación: una visita de despedida en un momento límite para su familia.
Tras el traslado y la visita, Nahir Galarza regresó al penal de Paraná donde continuará cumpliendo su condena. El episodio cerró como una intervención excepcional de la Justicia ante una urgencia familiar, pero dejó una vez más a la figura de la joven en el centro de la agenda.