24/01/2026
Las advertencias, formuladas por la Asociación de Fabricantes Automotores de la Argentina (ADEFA), se centraron en la falta de cobertura de garantía de fábrica, la ausencia de soporte técnico especializado y diferencias en los requisitos de homologación entre este nuevo régimen y los procesos tradicionales aplicados a terminales y distribuidores oficiales.
La reciente normativa reglamentada por el Gobierno nacional facilita a los particulares la importación directa de vehículos 0km que no se comercializan oficialmente en el mercado argentino, mediante la obtención de un Certificado de Seguridad Vehicular (CSV) expedido por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), en reemplazo de los procesos tradicionales de homologación.
Según explicaron desde ADEFA, la entidad que agrupa a las terminales automotrices que operan en Argentina, esta modalidad de importación, aunque no rechaza la apertura de ingreso de unidades, implica menores exigencias en materia de seguridad y emisiones que las que deben cumplir los fabricantes e importadores formales para que un vehículo sea comercializado en el país.
La homologación tradicional de un modelo por parte de una terminal implica la obtención de Licencias de Configuración de Modelo (LCM) y Licencias de Configuración Ambiental (LCA), procesos que pueden extenderse más de 12 meses y que requieren pruebas como crash tests, calibraciones y otras pruebas técnicas de alto costo.
Por otro, para importar un vehículo bajo la nueva modalidad, el particular únicamente necesita gestionar un informe técnico que respalde el CSV, trámite que, según la normativa vigente, tiene un costo aproximado de 100.000 pesos. Desde el sector automotor describen ese monto como “escaso” frente a las inversiones que realizan las terminales para certificar la aptitud de sus modelos.
El punto principal de la advertencia de ADEFA se concentra en que los vehículos importados por particulares bajo este esquema no gozarán de garantía oficial ni red de soporte técnico especializado en el país, dado que no están homologados por una marca con presencia local y, por ende, quedan excluidos de los mecanismos habituales de postventa.
Fuentes de la industria señalaron que, al no tratarse de unidades comercializadas oficialmente en Argentina, quienes opten por este tipo de adquisición enfrentarán la falta de cobertura de garantía de fábrica, dificultad para acceder a repuestos originales y ausencia de servicios técnicos autorizados para ese modelo o versión en particular.
Además, explicaron que la simplificación de los requisitos técnicos y de homologación también conlleva que los compradores “queden desprotegidos ante cualquier falla”, con la posibilidad de que surjan complicaciones técnicas sin repuestos oficiales de respaldo.
El debate dejó de ser meramente hipotético con la confirmación de la primer importación de un vehículo 0km patentado por un particular bajo el nuevo régimen: una Toyota Tundra Hybrid, un modelo que actualmente no se comercializa oficialmente en Argentina. Este caso sirvió para ilustrar de manera práctica las implicancias del nuevo esquema y puso en evidencia los dilemas que enfrentan quienes buscan traer unidades del exterior con un respaldo distinto al de los canales tradicionales.
El régimen que permite esta importación directa forma parte de una serie de cambios regulatorios orientados a flexibilizar el acceso a vehículos 0km en Argentina, en un contexto en el que la industria local ha enfrentado desafíos de producción y competencia frente a unidades importadas.
A fines de 2025 y principios de 2026, el mercado automotor argentino experimentó una recuperación impulsada en parte por el mayor acceso al crédito, la normalización de la oferta y la reapertura de las importaciones, mientras que la producción interna mostró una caída interanual. Ese panorama contribuye a una mayor presencia de modelos extranjeros en el mercado nacional, aunque también genera preocupaciones sobre la competitividad del sector local y la estructura de costos de la industria automotriz.
Las automotrices subrayaron que, si bien la apertura puede ser una opción para acceder a modelos no disponibles en el mercado local, quienes opten por esta vía deben conocer los riesgos asociados, incluidos los potenciales gastos adicionales en reparaciones, repuestos y mantenimiento ante la falta de redes oficiales de servicio.