05/02/2026
Argentina y Estados Unidos formalizaron un nuevo marco de cooperación económica mediante la firma de un Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco destinado a ampliar el intercambio bilateral, reducir barreras arancelarias y promover inversiones. El acuerdo fue suscripto en Washington D.C por autoridades de la Cancillería argentina y de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), y se presenta como uno de los instrumentos más relevantes en la relación comercial entre ambos países en los últimos años.
De acuerdo con la información oficial difundida tras la firma, el principal componente del pacto es la eliminación de aranceles por parte de Estados Unidos para 1.675 productos argentinos. La medida abarca bienes de distintos sectores, entre ellos manufacturas industriales, alimentos procesados, insumos intermedios y productos agroindustriales. Las estimaciones del Gobierno indican que esta reducción de gravámenes permitiría recuperar exportaciones por alrededor de US$1.000 millones y mejorar la competitividad de la oferta argentina en uno de los mercados de mayor tamaño a nivel global.
Uno de los capítulos más relevantes del acuerdo corresponde al sector cárnico. El cupo de exportación de carne bovina argentina con acceso preferencial al mercado estadounidense se ampliará de 20.000 a 100.000 toneladas anuales a partir de 2026. El incremento de 80.000 toneladas adicionales podría traducirse, según cálculos oficiales, en un aumento significativo del ingreso de divisas para el complejo agropecuario, consolidando a Estados Unidos como uno de los destinos estratégicos para este producto.
En cuanto al alcance general del entendimiento, el acuerdo establece compromisos recíprocos en materia arancelaria y de acceso a mercados. Por el lado estadounidense, se dispuso la eliminación de aranceles para los 1.675 productos argentinos incluidos en la lista negociada, lo que comprende una amplia variedad de bienes industriales y agroalimentarios. En paralelo, Argentina asumió el compromiso de eliminar aranceles para 221 posiciones vinculadas principalmente a maquinaria, material de transporte, dispositivos médicos y productos químicos, y de reducirlos al 2% para otras 20 posiciones, en su mayoría correspondientes a autopartes. Además, se prevé la implementación de cuotas específicas para el ingreso de vehículos, carne y otros bienes agrícolas provenientes de Estados Unidos.
El texto también incorpora medidas orientadas a simplificar el comercio bilateral mediante la modernización de procedimientos aduaneros y la reducción de barreras no arancelarias. Entre estas disposiciones se incluye la eliminación de ciertas formalidades consulares y trámites administrativos que encarecían y demoraban las exportaciones, con el objetivo de agilizar los intercambios y reducir costos logísticos para las empresas.
Asimismo, el acuerdo contempla un capítulo de cooperación en inversiones. En ese marco, se prevé la participación de organismos financieros estadounidenses, como el Banco de Exportaciones e Importaciones (EXIM Bank) y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), que podrán respaldar proyectos productivos en Argentina mediante líneas de crédito, garantías y otros instrumentos de financiamiento. La intención es facilitar la llegada de capitales a sectores considerados estratégicos, entre ellos energía, infraestructura, industria y minería.
En paralelo al componente comercial, ambos gobiernos suscribieron además un instrumento de cooperación vinculado al desarrollo de minerales críticos. Este entendimiento apunta a fortalecer las cadenas de suministro de recursos como litio, cobre y otras materias primas clave para la transición energética y las nuevas tecnologías, promoviendo inversiones y coordinación técnica en exploración, procesamiento y logística.
El acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco se enmarca en una estrategia de ampliación de mercados externos y diversificación de socios comerciales. Desde el Ejecutivo nacional señalaron que el objetivo es consolidar reglas previsibles, facilitar el acceso a nuevos destinos de exportación y atraer inversiones productivas que contribuyan al crecimiento de la economía.
Para su entrada en vigencia, el pacto deberá ser remitido al Congreso argentino, donde será analizado y sometido al proceso de ratificación correspondiente. Una vez aprobado, los compromisos arancelarios y las disposiciones operativas comenzarán a aplicarse de manera gradual, conforme al cronograma establecido entre ambas partes.