29/10/2025
na operación policial sin precedentes dejó al menos 132 muertos en los complejos de favelas del Alemão y Penha, en la zona norte de Río de Janeiro. Según Infobae, la intervención fue resultado de 60 días de planificación y del despliegue de 2.500 agentes de élite, encabezados por el Bope y el Gaeco, con el objetivo de desmantelar al Comando Vermelho, la organización criminal más poderosa de la ciudad.
Las fuerzas especiales establecieron un “muro impenetrable” alrededor del área boscosa que los criminales solían usar como ruta de escape. El secretario de Policía Militar, Marcelo Menezes, aseguró que la mayoría de los enfrentamientos se produjo en zonas de vegetación densa “para proteger a los civiles”, aunque vecinos denunciaron la aparición de más de 60 cuerpos en los días posteriores al operativo.
El secretario de Seguridad Pública, Victor Santos, calificó el alto número de víctimas como “un desenlace previsible, aunque no deseado”. Por su parte, el secretario de Policía Civil, Felipe Curi, definió el operativo como “el mayor golpe al Comando Vermelho desde los años setenta”, y destacó la incautación de armas, drogas y la muerte de líderes claves.
De acuerdo con Los Andes, los residentes de las favelas informaron sobre la presencia de cuerpos en calles, plazas y zonas boscosas. En la plaza São Lucas, decenas de familias se reunieron para identificar a las víctimas.
El operativo reabrió el debate sobre los métodos de actuación de las fuerzas de seguridad en Brasil. Organizaciones sociales y organismos internacionales solicitaron investigaciones sobre el desarrollo de la intervención y el uso de la fuerza.
Escuelas y servicios públicos de transporte permanecieron cerrados durante la operación y en los días siguientes, mientras las autoridades evaluaban los resultados del procedimiento y su impacto en la seguridad de la zona.