La República Democrática del Congo declara el fin del brote de Ébola en Kasaï
La región anunció oficialmente el final de su decimosexto brote de Ébola, que había comenzado en septiembre y afectó principalmente a comunidades rurales de la provincia de Kasaï. La declaración se hizo efectiva tras pasar dos períodos completos de incubación sin nuevos contagios.

Escribe: Victoria Basualdo

La República Democrática del Congo declara el fin del brote de Ébola en Kasaï

Foto por El País

02/12/2025

El brote se había detectado el 4 de septiembre, cuando autoridades sanitarias confirmaron los primeros casos en la zona. Equipos médicos locales e internacionales se movilizaron rápidamente para investigar la cadena de transmisión y aislar a las personas infectadas, un paso fundamental para frenar la expansión del virus.

En total, se registraron decenas de casos, muchos de ellos en áreas de difícil acceso por la falta de infraestructura y las largas distancias que separan las aldeas de los centros de salud. Estas condiciones complicaron la vigilancia epidemiológica y la llegada de suministros y personal especializado, obligando a intensificar los esfuerzos logísticos.

A pesar de esas dificultades, los equipos sanitarios montaron centros temporales de tratamiento y desplegaron brigadas móviles para controlar los casos sospechosos. También se implementó la estrategia de “rastreo de contactos”, que consiste en identificar a todas las personas que pudieron haber estado expuestas al virus y seguir su estado durante 21 días.

Una herramienta importante en esta contención fue la vacunación dirigida. A partir de los primeros días del brote, se inmunizó tanto a contactos directos de los casos confirmados como al personal de salud que trabajaba en las zonas afectadas, reduciendo significativamente el riesgo de transmisión y protegiendo a los trabajadores que estaban en primera línea.

El apoyo internacional también resultó clave. La Organización Mundial de la Salud, junto con organizaciones humanitarias, aportó recursos técnicos, kits de protección, equipos médicos y personal capacitado para reforzar la respuesta. Además, colaboraron en actividades de comunicación comunitaria para explicar cómo se transmite la enfermedad y cómo prevenirla.

El último paciente fue dado de alta el 19 de octubre, un indicio temprano de que la curva de contagios estaba siendo controlada. Desde entonces, no se detectaron nuevos casos confirmados, lo que permitió iniciar el período de vigilancia intensificada y seguir de cerca la situación en las comunidades afectadas.

Una de las grandes preocupaciones durante el brote fueron los trabajadores de la salud, que enfrentaron un riesgo elevado de infección debido al contacto directo con pacientes en estado crítico. Contener la transmisión en centros de atención fue considerado un logro importante, dado que en brotes anteriores este sector fue uno de los más golpeados. La RDC ha enfrentado ya 16 brotes desde que la enfermedad fue identificada por primera vez en 1976, lo que la convierte en uno de los países con mayor experiencia, y también mayor vulnerabilidad, frente al Ébola.

Además del trabajo sanitario, las autoridades locales tuvieron que enfrentar un desafío igual de complejo; la desconfianza de algunas comunidades hacia los equipos de salud. En varias aldeas, la población temía tanto al virus como a los procedimientos médicos, lo que obligó a reforzar la comunicación comunitaria y a incorporar líderes locales en las campañas de información. Esa participación ayudó a desactivar rumores, facilitar los controles y garantizar que las personas con síntomas acudieran a los centros de atención.

Otro factor que influyó en la contención fue la experiencia acumulada del país en brotes anteriores. Aunque la región de Kasaï no enfrentaba un episodio de Ébola desde hacía años, el sistema sanitario ya contaba con protocolos establecidos para emergencias de este tipo. Equipos entrenados en brotes previos, junto con personal capacitado en prácticas de bioseguridad, permitieron acelerar la respuesta desde el principio y reducir los riesgos para los trabajadores de la salud.

En paralelo, las organizaciones humanitarias anteriormente mencionadas también colaboraron en infraestructura básica que resultó crucial para sostener la operación, como mejoras en rutas rurales, instalación de puntos de lavado de manos, distribución de insumos de protección y apoyo psicológico para familias afectadas. Estas intervenciones lograron estabilizar la situación y garantizar que las medidas sanitarias pudieran aplicarse de manera sostenida.

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