09/02/2026
El gobierno de Cuba informó este domingo 8 de febrero de 2026 a las aerolíneas internacionales que operan en la isla que a partir del martes 10 de febrero no habrá combustible para aviones disponible en los aeropuertos cubanos, según los avisos operativos difundidos a través del sistema internacional de NOTAM (Notice to Air Missions) y corroborados por fuentes oficiales y agencias internacionales de noticias. El combustible afectado es el Jet A-1, el tipo estándar utilizado por la mayoría de vuelos comerciales, y su ausencia está programada para extenderse desde el 10 de febrero hasta, al menos, el 11 de marzo de 2026.
Los NOTAM publicados en las bases de datos aeronáuticas indican que no habrá Jet A-1 en los nueve principales aeropuertos internacionales de Cuba, incluidos los de La Habana, Varadero, Holguín, Santa Clara, Cienfuegos, Camagüey, Cayo Coco, Santiago de Cuba y Manzanillo. La notificación oficial, codificada como “JET A1 FUEL NOT AVBL” (combustible Jet A-1 no disponible), fue emitida por las autoridades cubanas y recogida por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) y otros organismos internacionales.
La falta de disponibilidad de combustible de aviación representa una situación crítica para el transporte aéreo, ya que obliga a las aerolíneas que mantienen vuelos hacia y desde Cuba a planificar medidas alternativas. Entre ellas se encuentran llevar combustible adicional para completar los trayectos sin reabastecer en Cuba, realizar paradas técnicas en terceros países para repostar o, en algunos casos, cancelar o reprogramar vuelos según las necesidades operativas de cada aerolínea.
Aunque muchas compañías afectadas, incluidas de Estados Unidos, Europa, Centroamérica y México, aún no anunciaron públicamente cómo ajustarán sus operaciones, algunos informes especializados señalan que la falta de combustible podría impactar más de 400 vuelos semanales programados. Este cálculo considera las frecuencias habituales de aerolíneas como American Airlines, WestJet y Copa, que operan múltiples servicios entre sus países de origen y destinos cubanos durante la temporada alta de turismo.
La crisis de combustible en la aviación se enmarca en un contexto más amplio de escasez energética en Cuba. El país ha enfrentado en las últimas semanas un deterioro en el suministro de hidrocarburos, luego de la interrupción de importaciones de crudo desde Venezuela, que fue históricamente uno de sus principales proveedores. La situación se ha visto agravada por la presión de sanciones económicas de Estados Unidos sobre los envíos de petróleo, lo que ha limitado el acceso de la isla a fuentes externas de combustibles refinados y ha contribuido al desabastecimiento generalizado.
La advertencia del gobierno cubano y las notificaciones de las agencias aeronáuticas reflejan una escalada de los problemas logísticos que enfrenta la infraestructura de transporte del país. La falta de Jet A-1 no solo afecta vuelos de pasajeros, sino también servicios de carga y transporte de mercancías, elementos claves para mantener las cadenas de suministro y la conectividad internacional.
La ausencia de combustible de aviación en los aeropuertos se produce justo cuando Cuba intenta sostener su industria turística, que representa una de las principales fuentes de ingresos en divisas. La reducción de conectividad aérea y posibles cancelaciones de vuelos internacionales pueden influir en la llegada de turistas desde mercados clave como Canadá, Europa y América Latina. Reportes especializados señalan que destinos turísticos como los cayos del norte del país también se verán afectados por esta situación, debido a la dependencia de vuelos directos para movilizar visitantes.
Además de las restricciones en la aviación, otros sectores del transporte y la economía cubana han sufrido tensiones por la escasez de combustibles. Informes independientes y registros de seguimiento de tráfico aéreo muestran una notable disminución de vuelos regulares en los primeros días de la semana, con algunos aeropuertos operando con un número mínimo de salidas y llegadas. Esta caída en la actividad aérea contrasta con los niveles habituales de tráfico, evidenciando el alcance de la crisis.
Las autoridades cubanas no han detallado planes específicos para restablecer el suministro de Jet A-1 antes de la fecha señalada en los avisos NOTAM, ni han informado sobre acuerdos bilaterales o mecanismos de importación alternativa que garanticen combustibles para la aviación. Tampoco se han emitido comunicados oficiales de las aerolíneas afectadas que confirmen cancelaciones masivas o reprogramaciones, aunque se espera que en los próximos días se conozcan ajustes operativos conforme evolucione la situación.