¿Mejoró la inflación en Argentina? Rubros que se disparan y un consumo que aún no despega
A pesar de una leve desaceleración de los precios y cambios metodológicos en la medición, sectores como vivienda, transporte y alimentos siguen impactando fuerte en los bolsillos argentinos, mientras que el consumo de los hogares se mantiene débil.

Escribe: Victoria Basualdo

¿Mejoró la inflación en Argentina? Rubros que se disparan y un consumo que aún no despega

Foto por TN

07/02/2026

En 2025, la inflación en Argentina cerró en torno al 31,5 %, según los datos oficiales más recientes, y fue la más baja en ocho años, aunque con aumentos mensuales todavía persistentes en varias categorías de gasto familiar. Aunque el Gobierno destacó este dato como un avance frente a cifras históricamente altas, la inflación sigue varios puntos por encima del 30 % anual, con subas importantes en sectores vinculados a servicios básicos y movilidad. El INDEC implementó cambios metodológicos en 2026 para reflejar mejor la canasta real de consumo de los hogares. En paralelo, movimientos en la economía como la apertura de importaciones y la expansión de bienes importados han modificado patrones de consumo urbano.

Los rubros que más impactaron en la suba de precios al consumidor siguen siendo transporte, vivienda y comunicaciones, con variaciones mensuales por encima de la media del índice general. En diciembre de 2025, por ejemplo, el transporte aumentó cerca de un 4 % y los gastos de vivienda, agua, electricidad y gas crecieron más del 3 % en ese mes en particular. Estos sectores tienen un peso importante en el cálculo del IPC, por lo que su aceleración explica gran parte de la presión inflacionaria para las familias urbanas. Asimismo, alimentos y bebidas no alcohólicas también aportaron significativamente en las estadísticas, aunque con variaciones más moderadas en algunos periodos. En contraste, categorías como indumentaria y calzado, y equipamiento del hogar, históricamente menos prioritarias, han mostrado subas más moderadas o incluso datos de estancamiento interanual.

Según la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, el consumo cayó 1,4 % interanual en diciembre de 2025, marcando el segundo mes consecutivo en baja frente al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, en términos anuales el consumo familiar cerró con un leve crecimiento acumulado de alrededor de 2,5 % en 2025, reflejando una recuperación parcial respecto de 2024. A su vez, algunos rubros claves como indumentaria y calzado mostraron dinamismo en ciertos meses, aunque otros como transporte y recreación registraron caídas. Estos movimientos contradictorios sugieren que las familias priorizan gastos esenciales y moderan compras discrecionales ante la persistente presión de precios.

Una de las explicaciones al porqué de esta percepción de “inflación aún fuerte” a pesar de tasas más bajas es la forma en que se mide el índice. La actualización de la canasta busca incluir bienes y servicios más representativos del gasto actual, pero sin una base completamente renovada desde hace décadas, persiste la brecha entre la experiencia de los consumidores y las cifras oficiales. Esto ha generado debates sobre si los datos reflejan fielmente lo que ocurre en las economías domésticas urbanas. Por ejemplo, aumentos acumulados en tarifas de servicios pueden superar los promedios del IPC, lo que agrava la sensación de ajuste en el bolsillo de muchas familias. A su vez, aunque la inflación anual es menor que en años recientes, sigue siendo elevada en comparación con economías de la región.

El impacto de estos fenómenos no es homogéneo en todo el país. Regiones como la Patagonia y Cuyo registran variaciones mensuales de precios ligeramente superiores a otras zonas, debido a dinámicas locales de mercado y transporte. Esto se traduce en diferencias en el costo de vida y en el poder adquisitivo regional, generando distintos patrones de consumo. Mientras tanto, sectores como bienes durables o servicios de ocio sienten más directamente los cambios en el ingreso disponible de las familias. En sectores que dependen del crédito o ingresos estacionales, la recuperación del gasto es más lenta.

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