La Patagonia sufrió la peor ola de incendios forestales de los últimos 60 años
Un informe elaborado por Greenpeace y la Universidad de Buenos Aires reveló que los incendios forestales registrados entre octubre de 2025 y marzo de 2026 dejaron un saldo histórico en la región andino-patagónica. Alertan por el impacto ambiental, las condiciones climáticas extremas y la falta de prevención.

Escribe: Santiago Saenz Rozas

La Patagonia sufrió la peor ola de incendios forestales de los últimos 60 años

se quemaron más de 60.845 hectáreas de bosque nativo

20/05/2026

Los incendios forestales que afectaron a la Patagonia argentina durante el último verano fueron los más devastadores de las últimas seis décadas, según un informe elaborado por Greenpeace Argentina junto a investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El estudio determinó que entre octubre de 2025 y marzo de 2026 se quemaron más de 60.845 hectáreas de bosque nativo en distintas provincias de la región, en lo que especialistas definieron como una de las peores tragedias ambientales recientes del país.

 

El documento, realizado a partir de imágenes satelitales y relevamientos territoriales, concluyó que la magnitud de los incendios superó ampliamente los registros históricos de las últimas décadas. Las zonas más afectadas fueron Chubut, Río Negro y Neuquén, donde el fuego avanzó sobre bosques nativos, plantaciones forestales, pastizales y áreas protegidas.

 

De acuerdo con el informe, la superficie destruida durante la temporada fue varias veces superior a la registrada en períodos anteriores. Greenpeace señaló que los incendios forestales en la Patagonia “se multiplicaron” respecto de temporadas pasadas y advirtió que las consecuencias ambientales podrían extenderse durante décadas debido a la lenta recuperación de los ecosistemas afectados.

 

Entre los factores que favorecieron la expansión del fuego, los especialistas mencionaron la combinación de sequías prolongadas, temperaturas elevadas, fuertes vientos y acumulación de material combustible en los bosques. También apuntaron al impacto del cambio climático, que incrementa la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos en distintas regiones del planeta.

 

El coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Argentina, Hernán Giardini, sostuvo que la situación fue “una catástrofe anunciada” y remarcó la necesidad de reforzar las políticas de prevención y manejo del fuego. Según indicó la organización ambientalista, gran parte de los incendios forestales registrados en el país tienen origen humano, ya sea por negligencia o por acciones intencionales.

 

Durante el verano, varios focos ígneos permanecieron activos durante semanas y obligaron a desplegar amplios operativos de emergencia. En Chubut, uno de los incendios más importantes se originó en la zona de Puerto Patriada, cerca de El Hoyo, y avanzó rápidamente favorecido por las condiciones climáticas extremas. Miles de personas debieron ser evacuadas y se registraron daños sobre viviendas, rutas y sectores productivos.

 

Las tareas de combate incluyeron la participación de brigadistas, bomberos voluntarios, personal de parques nacionales y aeronaves hidrantes enviadas desde distintas provincias. Incluso se incorporó el avión hidrante de mayor capacidad operativa de Latinoamérica para intentar contener el avance de las llamas en sectores críticos de la cordillera patagónica.

 

El informe también alertó sobre las consecuencias ecológicas de largo plazo. Los incendios afectaron bosques andino-patagónicos considerados estratégicos por su biodiversidad y por su función en la regulación hídrica y climática. Algunas áreas dañadas albergan especies vegetales milenarias y ecosistemas de recuperación extremadamente lenta. Según Greenpeace, ciertos sectores podrían tardar hasta 200 años en regenerarse completamente.

 

Entre los casos más preocupantes estuvo la amenaza sobre ejemplares históricos de alerce en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut. Las llamas llegaron a acercarse a “El Abuelo”, un árbol de más de 2.600 años considerado uno de los más antiguos del planeta.

 

La magnitud de los incendios reactivó además el debate sobre las políticas ambientales y el financiamiento de los sistemas de prevención. Organizaciones ambientalistas reclamaron mayor inversión en infraestructura, equipamiento y capacitación para brigadistas, además de planes integrales de manejo forestal y restauración ecológica.

 

En paralelo, gobernadores patagónicos solicitaron durante el verano el tratamiento de una ley de Emergencia Ígnea para destinar recursos extraordinarios a las provincias afectadas y fortalecer las tareas de recuperación de las zonas dañadas. El planteo surgió luego de que distintos focos activos consumieran cientos de miles de hectáreas en toda la región patagónica y otras provincias argentinas.