13/04/2026
La Justicia condenó a prisión perpetua a Javier Cerfoglio por el femicidio de Magalí Vera, en un fallo unánime dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Necochea. El crimen ocurrió el 1 de diciembre de 2024 en esa ciudad bonaerense y, según determinó la investigación, fue el resultado de una agresión extrema seguida de un intento de encubrimiento.
Los jueces consideraron probado que el acusado asesinó a su pareja en un contexto de violencia de género y lo declararon culpable de homicidio cuádruplemente agravado: por el vínculo, por alevosía, por ensañamiento y por mediar violencia de género. La pena impuesta fue la máxima prevista en el Código Penal argentino.
De acuerdo con la reconstrucción judicial, la secuencia del crimen comenzó durante la madrugada, cuando la pareja regresaba de un casamiento al que había asistido. En ese contexto, ambos protagonizaron una fuerte discusión que derivó en un ataque violento en la vía pública. Cámaras de seguridad registraron el momento en que Cerfoglio golpeó reiteradamente a Vera hasta dejarla inconsciente.
La agresión no terminó allí. Según se probó en el juicio, el acusado subió a la víctima al auto y continuó con el plan que derivaría en su muerte. Posteriormente, condujo el vehículo hasta las inmediaciones del río Quequén y lo arrojó al agua con Vera en su interior.
La autopsia concluyó que la mujer murió por asfixia por sumersión, lo que confirmó que aún estaba con vida cuando el vehículo cayó al río. También se estableció que había recibido múltiples golpes previos, lo que la dejó en un estado de indefensión.
En un primer momento, el hecho fue presentado por el propio acusado como un accidente vial. Cerfoglio llamó al 911 y aseguró que había perdido el control del auto y que no había podido rescatar a su pareja. Esa versión inicial generó dudas, pero fue rápidamente descartada a medida que avanzó la investigación.
Los testimonios, las imágenes de cámaras de seguridad y los informes periciales permitieron reconstruir la secuencia real de los hechos. Los investigadores concluyeron que el episodio no había sido accidental, sino que formaba parte de un ataque intencional seguido de una maniobra para encubrir el crimen.
Durante el juicio, la fiscalía sostuvo que se trató de un caso de extrema violencia. Se detalló que la víctima recibió decenas de golpes antes de ser arrojada al río y que el acusado actuó con ensañamiento. Además, se destacó que Vera estaba inconsciente al momento de ser introducida en el vehículo, lo que agravó su situación de vulnerabilidad.
Magalí Vera era oriunda de Santo Tomé, en la provincia de Santa Fe, y residía en Necochea. Había trabajado en la Oficina Municipal de Información al Consumidor y también desarrollaba un emprendimiento de pastelería. Tenía un hijo en común con el acusado.
El fallo fue seguido de cerca por familiares y allegados de la víctima, quienes aguardaron la decisión judicial en las inmediaciones del tribunal. La sentencia puso fin al proceso judicial iniciado tras el hallazgo del cuerpo en el río y cerró una investigación que logró desmontar la versión inicial del acusado.