07/04/2026
Irán es el noveno productor mundial de petróleo, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, y su infraestructura energética concentra una parte relevante de su economía. En los últimos años (más bien las últimas décadas), instalaciones de ese tipo han sido consideradas objetivos sensibles en conflictos de todo tipo. Principalmente, con Israel y con Estados Unidos. En abril de 2024, Irán lanzó drones y misiles hacia territorio israelí tras un ataque contra su consulado en Damasco. Israel respondió con una operación limitada sobre suelo iraní días después. Esos antecedentes permanecen como referencia inmediata en la actual situación que enfrenta al país con estos dos adversarios.
En Washington, voceros de la Casa Blanca negaron versiones sobre un eventual uso de armas nucleares en el conflicto. Las declaraciones se produjeron tras la circulación de reportes no confirmados en medios internacionales. Funcionarios estadounidenses indicaron que no hay decisiones en esa dirección. Estados Unidos mantiene sanciones económicas sobre Irán desde 2018, cuando la administración de Donald Trump se retiró del acuerdo nuclear firmado en 2015. Ese pacto, conocido como JCPOA, había sido suscripto entre Irán y seis potencias internacionales. Desde entonces, las negociaciones para restablecerlo no avanzaron.
El programa nuclear iraní continúa bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica, que en sus últimos informes señaló incrementos en los niveles de enriquecimiento de uranio. Según ese organismo, Irán alcanzó niveles cercanos al 60%, por encima de los límites fijados en el acuerdo de 2015. Estados Unidos y países europeos sostienen que ese nivel no tiene justificación para fines civiles. Teherán afirma que su programa tiene objetivos energéticos.
Gobiernos europeos y la Organización de las Naciones Unidas reiteraron en los últimos días llamados a evitar un aumento de las tensiones en Medio Oriente. Francia, Alemania y el Reino Unido sostuvieron contactos diplomáticos con actores de la región. Las rutas energéticas que atraviesan el Golfo Pérsico concentran cerca del 20% del comercio mundial de petróleo. Cualquier alteración en esa zona impacta en los precios internacionales.
Irán mantiene vínculos con grupos armados como Hezbolá en Líbano y Hamás en Gaza, a los que brinda apoyo político y, según Estados Unidos e Israel, también logístico y militar. Estos actores han tenido participación directa en enfrentamientos con Israel en los últimos meses. Desde octubre de 2023, el conflicto en Gaza dejó decenas de miles de muertos, según autoridades sanitarias locales. En paralelo, se registraron ataques de hutíes de Yemen contra buques en el mar Rojo, una ruta clave para el comercio internacional. Estados Unidos respondió con operaciones militares para proteger la navegación en esa zona.
En el plano económico, las tensiones impactaron en los mercados energéticos internacionales. El precio del barril de petróleo Brent registró subas en las últimas semanas ante el riesgo de interrupciones en el suministro. Irán produce alrededor de 3 millones de barriles diarios, según estimaciones de organismos internacionales. Las exportaciones del país se concentran principalmente en Asia, con China como principal comprador. Las sanciones impuestas por Estados Unidos limitan el acceso de Irán al sistema financiero internacional, aunque el país mantiene canales de comercio alternativos.